Algunas personas incluso aspiran a convertirse en ‘mini celebridades’ de acuerdo con la científica, pues estarían todo el tiempo pendientes de sus seguidores y ‘amigos’, siempre en busca de su adulación y admiración. “Es casi como si las personas vivieran en un mundo que no es un mundo real, sino un mundo en el que lo que cuenta es lo que los demás piensan de uno o si pueden hacer clic en uno”, concluyó Greenfield. Sue Palmer, una experta literata y autora, está de acuerdo en particular en el caso de las mujeres jóvenes, quienes en su opinión sienten que son “un ‘commodity’ que deben vender a otros usuarios de Facebook”.
Los efectos negativos de estos comportamientos no son insignificantes según la profesora de Oxford. Para Geenfield, el crecimiento de las ‘amistades’ en la Red, junto con un mayor uso de videojuegos, puede ‘recablear’ el cerebro para que funcione de manera distinta. Esto causa menor capacidad de concentración, una necesidad de recibir gratificación instantánea y malas habilidades no verbales, como no poder mirar a los ojos de la otra persona durante una conversación.

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